martes, 19 de enero de 2010

Experimento sobre la dificultad de hacer una buena fabada




Hay un debate que más vale no abrir si deseas mantener una amistad en Asturias. Ese es, si hacer una buena fabada es algo simple, o si, al contrario, rara es aquella que destaca por su equilibrio de sabores y grasas. A disgusto de mi madre, solo recuerdo haber comido una que reuniera dichas características. Fue en Casa Nina, en Avilés. Tal vez fue casualidad, esto no es publicidad. Era ligera y sabrosa y la digestión no fue somnolienta. Un ejemplo de fabada. Bien, los defensores de todo a la olla express y pista, basan su argumento en que con buena materia prima, buenes fabes, el plato está rico seguro. Así que para demostrarme lo contrario, usé ingredientes de primera calidad. Les fabes, incluso me las habían traído de Pravia los Reyes Magos... Les almejes, bueno, eran de oferta del MasyMas,jeje, pero estaban ricas. Y todo este rollo ¿para qué?. Para estar adorando el fogón durante horas, haciendo la salsa marinera, cociendo la verdura y pasándola por la turmix, quitándole la espumilla del hervor, animando el guiso con sidra... total ¿para qué? para que cogollo y purrusalda se la comieran y hubiera una guerra química hogareña. Empezamos bien el año, con fabes,almejes y sidres. Seguiré practicando hasta conseguir esa ligereza de Casa Nina. Aunque el color de la nuestra, tampoco tiene mala pinta no? Os animo a que entréis en el debate. ¿Qué es más fácil, hacer un buen arroz o una buena fabada? Cucharas a lo alto, ¡empieza la lucha!


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